Allí todo se viste de colores morados y lilas, excepto los turistas, que es su mayoría van de blanco.
Recorremos el pueblo, la plaza del Ayuntamiento, donde se encuentra la oficina de Turismo y llegamos hasta la Plaza de Toros y el Castillo con el curioso cementerio. La Iglesia de Santa María estaba cerrada así que solamente pudimos visitar la de San Felipe.
Recomiendo hacer una parada en Panadería Cepero, en la Calle Mayor 9, donde todo tiene muy buena pinta. A mi me gustaron especialmente los cruasanes.
Y también en La Clandestina, en la calle Tinte 2, una tienda de antiguedades, libros y unas cuantas curiosidades.
Pero sin duda, uno de los mayores atractivos de esta zona en el mes de julio es visitar los campos de lavanda.
Se pueden ver en la carretera GU-925 a 10 km de Brihuega.
Y también en la CM-2005 que va hacia Sigüenza.
En ambos hay aparcamiento para dejar cómodamente el coche.









