Nada mejor que comenzar eligiendo un bonito apartamento cerca del barrio de la Alfama, con vistas al Panteón. No pongo la dirección porque está en venta.
Para cenar nos fuimos hasta el LX FACTORY.
Ya lo conocíamos, pero la vez anterior lo visitamos por la tarde y el ambiente es realmente diferente. Por la noche con poca luz es un lugar encantador donde se demuestra que no todo se tiene que reformar completamente, que se pueden mantener viejos locales, suelos desiguales y paredes que dejan que las plantas silvestres encuentren su espacio, que reutilizar muebles nos hace a unos viajar en el tiempo, y a otros comprender que lo viejo también es útil . Da gusto ver a la gente disfrutar en las terrazas.
Ler Devager, (leer despacio) una librería diferente, grande, encantadora, acogedora, por la que es imprescindible pasar.
Malaca Too. Justo al lado, con las mesas y sillas vintage que crean un ambiente inmejorable, con grandes máquinas de la vieja imprenta como pared, y combinadas a la perfección con lámparas de cristal.
Comida thailandesa, todo muy bueno, sobre todo el PadThai. Tan solo una curiosidad, solo aceptan tarjetas de Portugal o American Express, así que pagamos en metálico.
Rio Maravilha
Gastrobar con decoración industrial y estupendas vistas del río y del puente. Un lugar entrañable dentro y también fuera.
Café Na Fábrica. Después de pasear un rato curioseando tiendas y bares, terminamos con un café, pero nos resistimos a los postres, que aún quedaba mucho fin de semana por delante.
El sábado salimos de casa para las 9 y los puestos del Feira da Ladra, Mercado de Santa Clara ya se veían desde la ventana. Si te gusta cualquier cosa de segunda mano, es un lugar que no te puedes perder. Montones de ropa, cazadoras de piel, y trastos varios de todo tipo.
Como era de esperar encontré mi taza portuguesa, una mas para la colección, que me hará disfrutar mientras me trae recuerdos. Desayunamos en una terracita en medio del rastro As Marias com chocolate, en un edificio que debe ser un antiguo mercado.
Galão (café con leche) y varios dulces para probar:
- Pastel de nata
- Croissant brioche
- Tarta de frutos secos
- Empanadilla de gallina
Después nos fuimos andando hasta Cais do Sodré donde íbamos a coger un barco hasta Cacilhas, en la otra orilla. Junto al río un hombre esculpía grandes animales en un minúsculo trozo de arena y otro apilaba piedras y les daba color. Antes de embarcar, en un Granier hicimos acopio de unos pan de Deus por si a media mañana nos entraba el hambre... y porque no te puedes ir de Lisboa sin probarlos.
Una vez en el pueblo, andando por toda la orilla del río llegamos hasta el restaurante Ponto Final, donde luego volveríamos a comer.
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Un poco mas adelante está el Elevador da Boca do Vento, pero no lo cogimos, nos apetecía andar así que seguimos el camino y subimos la cuesta.
Desde aquí hay unas vistas estupendas de todo Lisboa, del río Tajo y del puente 25 de abril.
Callejeando por el pueblo subimos a la Casa de la Cerca. Un sitio precioso donde también se puede tomar algo en una terracita con vistas o visitar gratis un pequeño jardín botánico. Era bonito hasta el baño, con césped en las paredes.
Seguimos las indicaciones por medio el pueblo hasta llegar al Santuario de Cristo Rei. Disfrutamos de unas vistas impresionantes desde el mirador y subimos al cristo en el ascensor (5 euros) desde donde la vista es impresionante.
Restaurante Ponto Final.
Rua do Ginjal, 72 -Almada
Qué decir de este magnífico lugar, vistas insuperables de Lisboa en la otra orilla, el río que además está muy limpio, y las mesas de color amarillo aprovechando hasta el último centímetro sobre el agua. Para rematar, la comida está estupenda y el precio muy bueno, comimos 4 personas por 100,25 euros.
- Entrantes: Queijo Borba, Salada polvo(pulpo), Salada Grao(bacalo y garbanzos), Azeitona.
- Arroz Tamboril
- Bacalhau asado, con naranja y patatas
- Sardinhas asadas
- Cerveza imperial, agua
- Pao (pan)
Vuelta a Cacilhas, y en la calle principal, llena de restaurantes, nos sentamos en la terracita de Bolas & Nattas Pastelaria. Copa de moscatel + bola de crema (3,20 euros), café, rosquilla de canela, pastel de natta.
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Cogimos el barco para volver a Lisboa y paseamos un poco buscando algunos sitios curiosos;
- Rua Nova do Carvalho, con el pavimento pintado de rosa y Pensão amor.
- Barrio bajo pasando por la Plaza del Comercio hasta Rossio.
- Los castañeros (2,5 euros la docena) y las castañas blancas por la sal.
- Igreja de São Domingos (quemada)
- Un chupito de licor de guindas en A Ginjinha
- Subir al barrio de Chiado.
- Comprar la típica pasta de dientes Couto, alguna crema Benamor y pastillas de jabón que darán olor a mis armarios.
- Una cerveza en O Purista (R. Nova da Trindade 16C) y aprovechar para arreglarse la barba.
- Mirador y Jardín de São Pedro de Alcântara
- Un paseo por las calles del barrio Alto
- Atravesar hasta el barrio de la Alfama, pasando por la Seo
- Cenar en el barrio de la Alfama donde hay muchos restaurantes que incluyen fado y se oye desde la puerta.
Estaba todo hasta los topes, así que tomamos unas ensaladas, almejas y pizza en el primer sitio que pillamos y después de 14 horas de no parar ya tocaba ir a descansar.
El domingo nos levantamos con un poquito mas de calma y desayunamos tranquilamente en Clara Clara Café, en el Jardim Botto Machado, un lugar precioso y muy tranquilo con vistas del río al fondo.
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Cogimos el coche y nos fuimos de excursión hasta el Cabo de Roca. Otro rincón con encanto y el punto mas occidental del continente.
Después a comer a Cascais, en la Taberna Económica, R. Sebastião José de Carvalho e Melo 35.
- Almejas
- Bacalao
- Ensalada de pulpo
Y aquí terminó nuestro viaje de fin de semana, muy bien aprovechado. Nos llevamos de nuevo un montón de rincones encantadores en el recuerdo. Hasta la próxima.



















































