02 septiembre 2017

Nava del Rey (Valladolid)

Veníamos de Medina de Rioseco, y de camino para Madrid decididos entrar a comer en Nava del Rey. Sabíamos que era el pueblo donde nació Luis Salvador Carmona, escultor.

Comimos un menú de 9 euros en el bar Manza. Normalito pero justo en calidad, cantidad, precio y más para ser domingo; pisto, arroz con setas, bacalao rebozado y melón.

Casino
 Hacemos tiempo paseando por algunas calles del pueblo.





A las 5 estamos puntuales en nuestra cita.

En este pueblo nos encontramos con mucho más de lo esperado, no solo una gran torre a la que llaman la Jiralda de Castilla, y varias esculturas dignas de admirar, sino también y sobre todo, un guía de esos que enamoran porque ellos mismos transmiten lo enamorados que están de su trabajo, de esos que hacen que el arte te pueda interesar y apasionar. Nos hizo pasar una tarde deliciosa, una clase magistral de 2 horas y media, solos nosotros y él, paciente, didáctico, respondiendo nuestras dudas conociendo cada detalle de la iglesia.



Ya no olvidaré que Gregorio Fernandez juntaba dos dedos de sus imágenes o que esculpía el pelo de los ángeles en bloques de tres, izquierda, derecha y centro, o que la vena junto a los ojos de Carmona era esculpida y no pintada. 


Para terminar y como recomendación del guía nos acercamos en coche hasta el santuario de la Virgen de los Pegotes, un lugar muy bonito desde donde se puede contemplar toda la nava.

En este pueblo también nos quedan cosas pendientes, como venir a finales de noviembre, cuando la calle se llena de hogueras y se reparten castañas al paso de la virgen, o realizar una visita a las bodegas que quedan ocultas en el subsuelo. Y ojala algún día podamos asistir a una exposición especial dedicada íntegramente a Carmona, tal y como se merece,en el pueblo que le vio nacer.