30 septiembre 2012

Monasterio de Uclés

 
 
Después del paseo matutino por la Ciudad Encantada cogimos rumbo dirección Madrid pero nos esperaba otra interesantísima parada, el Monasterio de Uclés.
Como era la hora de comer intentamos buscar un lugar con encanto para picar algo, y lo encontramos, la Casa Palacio, una casa rural en la que no me importaría pasar al menos una noche en alguna ocasión, ya que solamente el patio interior enamora a cualquiera. Lástima que el servicio fuese un poco lento y tras esperar más de quince minutos decidimos marcharnos. Quizás en otra ocasión le demos una oportunidad. Y llegamos a la plaza del pueblo y allí un mesón el de la Posada de Perico, un lugar con el encanto de esos bares de pueblo donde se reúnen los lugareños a jugar a las cartas y tomar un café o una copa. Comimos unos bocadillos de calamares que nos supieron a gloria y cogimos fuerzas para seguir subiendo la cuesta que lleva hasta el monasterio.
Impresionante. Nada más ver una de las torres ya te recuerda a El Escorial y en la visita nos enteramos de que efectivamente este gran edificio fue construido por un discípulo de Juan de Herrera, y le llaman el Escorial de la Mancha. La puerta magnífica, de estilo churrigueresco, conchas y la cruz de Santiago por toda la decoración tanto dentro como fuera, un patio austero pero impresionante, el aljibe, la iglesia... digno de ver.

Hicimos el recorrido con una audio guía, por 4 euros todo muy bien explicado.
Si no habéis estado, no os lo perdáis está solo a 100 kilómetros de Madrid y merece una visita.