30 julio 2012

Berlín, día 2: refugios bajo tierra y barrio judío



Como cada día después de desayunar bien para afrontar la mañana, tomamos el cercanías en Warschauer Straße station hasta Alexanderplatz (cualquiera vale, S3, S5, S7 S75) y allí el metro U8 hasta Gesundbrunnen.
A la salida había un centro comercial donde luego comimos, y detrás, en la calle Brunnenstraße encontramos la oficina de Berliner Unterwelten  donde comprar las entradas para el tour subterráneo. Hay visitas en español a las 10:30 y 12:30 h. Dura 90 minutos y es muy interesante, totalmente recomendable. Berlín no hubiera sido lo mismo sin esta excursión bajo suelo.

(Nos cuentan además que las tuberías que hay por la ciudad son para drenar o que aún hay bombas y cuerpos bajo el subsuelo. Al ser un terreno blando muchas bombas no explotaron. El detonador lo llevaban en la punta y solo explotaba en contacto con el suelo.  )


Comimos en un asiático llamado COCOS en el Centro Comercial que no tenía ni carta en inglés, así que tuvimos que pedir por señas un menú expuesto en la barra con muy buena pinta y que no nos decepcionó. Tallarines con soja, pimiento,calabacín, brócoli y pollo empanado.

Por la tarde cogimos el metro S2 hasta Oranienburger Strasse
Tacheles. Oranienburger Straße, 53.

Un edificio en ruinas tomado por okupas desde la caída del muro y centro cultural alternativo. Hay mucha suciedad todos los muros pintados y algunos artistas unos mejores que otros pero digno de ver en cualquier caso.
Para pasar al patio hay que rodear el edificio por un parking, y merece la pena. Encontramos esculturas en hierro dignas de cualquier parque o museo. Cosas peores he visto. Dicen que le quedan pocos días a este edificio, que quieren derruirlo.


Estamos en el barrio judío y pasamos por la Nueva Sinagoga, con su impresionante cúpula dorada, y por el parque Monbijou.

En esta zona también hay algunos patios interiores preciosos.

En Große Hamburger Straße encontramos el primer cementerio Judío. Los chicos deben ponerse la Kipá judía en la cabeza como señal de respeto (están en una caja a la entrada). Cierra a las 5 de la tarde.

Fijaos en las piedrecitas. Para los judíos conservan parte del espíritu de quien las ha tenido en la mano y acompañarán al difunto.

Y un poco más adelante, la Iglesia de Santa Sofía – Sophienkirche.
Lo más interesante de la zona es fijarse en las fachadas, que aún conservan los restos de proyectiles.

En una de las fachadas hay carteles pintados indicando dónde vivían algunas familias judías, y en el suelo pequeñas placas doradas con el nombre y lugar a donde se los llevaron.

Volvemos sobre la calle hacia Hackesche Höfe, un lugar de tiendas donde lo más bonito es visitar los patios.  Entrando por la calle Rosenthale hay ocho diferentes con tiendecitas.

Cenamos en una típica cervecería alemana Brauhaus Lemke.

Por supuesto, entre otras cosas pedimos la currywrust y el apple pie con helado de vainilla. Y que no falte la carveza de elaboración propia.

Desde allí vamos andando hasta la Alexanderplatz para verlo iluminado. No subimos porque el precio no es precisamente barato, pero quizás podría haber sido una buena opción.

Estatua de Neptuno, Iglesia de Santa María y Torre del Ayuntamiento rojo.

Antes de tomar el cercanías de regreso al hotel comemos los típicos Dunkin’ Donuts. Hay montones de estas tiendas por toda la ciudad.