| Queríamos aparcar en el parking del mercado, pero estaba completo así que dejamos el coche en otro cercano, el de St. Martial, en la 7 Rue Jean Jaurès. Les halles Central Market. Es pequeñito pero me encantan los mercados, sobre todo los puestos de fruta. Como curiosidad, este tiene una fuente en el centro. |
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Y de paso comenzamos a ver los murales, que son uno de los atractivos de la ciudad, aunque tengo que decir que a mi me decepcionaron un poco.
Entre los mas bonitos están el de Boulevard Pasteur, cerca del mercado y otro junto a la iglesia de Saint André.
En la iglesia de Saint André una historia curiosa, la de Isabelle Taillefer.
Seguimos un plano de los murales y algunos eran grandes, ocupaban toda la fachada, pero otros eran pequeños e incluso difíciles de encontrar.
Entre los mas bonitos están el de Boulevard Pasteur, cerca del mercado y otro junto a la iglesia de Saint André.
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Seguimos un plano de los murales y algunos eran grandes, ocupaban toda la fachada, pero otros eran pequeños e incluso difíciles de encontrar.
Para comer bajamos por la Avenue du Cognac hasta el otro lado del río Charente.
Y nos encontramos este homenaje a Alain Saint Ogan (1895-1974), autor francés de comics, creador de Zig, Puce y Alfred.
Y nos encontramos este homenaje a Alain Saint Ogan (1895-1974), autor francés de comics, creador de Zig, Puce y Alfred.
Museo del Cómic. La librería es muy grande, pero los precios bastante elevados.
Comimos en un Truck que tenía hamburguesas y café. No había mucho más por la zona.
Después subimos por medio de la montaña hasta los Institutos de secundaria y desde ahí hacia la Catedral.
Comimos en un Truck que tenía hamburguesas y café. No había mucho más por la zona.
Después subimos por medio de la montaña hasta los Institutos de secundaria y desde ahí hacia la Catedral.
Detrás de la catedral, el museo de la ciudad. Me encantó la parte de fósiles, sobre todo por las piezas mas pequeñitas. Atención a las estrellitas.
Y de allí nos fuimos a cenar a Cognac. Primero una vuelta por las calles principales, pasando por la parte vieja hasta llegar al río.
Restaurante La Scala, italiano, buena elección. Decorado como si fuese una calle con balcones y ropa tendida. Cenamos una ensalada con aguacate y salmón ahumado, y vuelta a Saintes para descansar.
































