c/ Manuela Malasaña, 6 (Madrid)
Como siempre, la primera vez que vamos a comer algo que no conocemos nos dejamos guiar por el menú degustación, y la verdad que fue un acierto, estaba todo riquísimo. Comer con las manos toda una experiencia, aunque por comodidad y costumbre terminamos utilizando el tenedor. Si he de ponerle un pero, me gustaría que las mesas fuesen redondas, ya que el menú te lo ponen en un recipiente típico redondo, pero se puede perdonar. Me gustó hasta el postre y por supuesto, el café etíope.
Repetiremos, seguro.
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| Sambusa y Fatira |


