Hace unos días estuve en Roma visitando entre otras cosas la Basílica de Santa María la Mayor.
Allí nos contaron una historia que ya conocíamos:
Según la leyenda, un 5 de agosto cayó una nevada sobre el monte Esquilino que definía la forma que debería tener la iglesia que allí se construyese en honor a la Virgen María.
Hoy he visitado una vez más la capilla de La Virgen Blanca en la Iglesia de San Miguel en Vitoria, y he podido ver que las pinturas que hay en las paredes se refieren a este milagro.
Sobre la Virgen, en el centro a la izquierda aparece precisamente una pintura de la nieve simulando la silueta de la Iglesia y en la parte derecha una pintura de la Basílica de Santa María la Mayor de Roma.
En las paredes de la izquierda y la derecha copia de las pinturas realizadas por Murillo para la Iglesia de Santa María la Blanca de Sevilla.
En la izquierda aparecen el matrimonio que tuvo el sueño, en la pared de la derecha cuando éstos iban a contárselo al papa Liberio, quien curiosamente había tenido el mismo sueño y encargó de su construcción.
El retablo de la Iglesia de San Miguel, con la Inmaculada en el centro, es obra de Gregorio Fernández.
