22 septiembre 2017

Aveiro

Aveiro es conocido por sus canales y sus góndolas, pero el pueblo no tiene mucho más que ver.

Montar en ellas no es demasiado caro, pero las vistas tampoco son nada del otro mundo, así que invertimos ese dinero en hacer unas compras típicas: sal, unas latas de conserva, sardinas de chocolate....



















Recorremos el barrio pesquero y llegamos a la calle Cais dos Mercanteis, donde las casas de colores se reflejan en el canal. También allí está el Mercado de Peixe y una placita donde encontramos el restaurante Porta 36.  Comemos crema de langostinos (3,75), sopa de marisco (3,80), ensalada de bacalao con garbanzos (7,50) y Bacalao lascado con ajo (14,50) Como entrantes nos ponen aceitunas, salpicón de pulpo y bacalao en aceite (5,00). Todo eso mas el vino blanco 40,15 euros para 2 personas. Un poco más caro que otros días pero excelente calidad y cantidad.


Al otro lado  del canal se encuentra la Seo, que en algún momento se quemó y no tiene mucho que ofrecer, y aprovechando que este fin de semana los museos son gratis entramos a ver el museo de Santa Joana. Este museo era anteriormente un convento donde vivió la princesa Santa Juana, Se puede ver el Claustro, la Iglesia y la tumba de la santa a la que se atribuyen diversos milagros.

El museo también alberga obras de pintura y escultura muy interesantes.

Pero lo mejor, o al menos lo que a mi más me gustó estaba al otro lado de la ría, en la Praia da Costa Nova. La playa preciosa, con dunas y las casitas de colores que miran hacia Aveiro, realmente encantadoras.

Ya por la tarde, seguimos rumbo a Coimbra.