26 agosto 2017

Vía verde - Ferrocarril Vasco Navarro - Antoñana - Acedo

El Ferrocarril Vasco Navarro unía las localidades de Vergara en Guipúzcoa y Estella en Navarra, pasando por Vitoria-Gateiz y tierras alavesas. Se cerró el 31 de diciembre de 1967 y ahora es una vía verde de la que podemos disfrutar.

Esta vez hicimos el tramo Antoñana-Acedo, de 30 Km ida y vuelta.

Comenzamos la ruta en el pueblo de Antoñana (Álava)



En frente del pueblo, en unos vagones de tren nos alquilan las bicicletas y nos dan toda la información sobre la ruta. Es sábado, 26 de agosto y abren a las 10:00 a 14:30 y de 16:30 a 20:00






Alquiler de bicicleta de adulto para día completo 8 euros. También tienen bicicletas de niños y alquilan casco. Una lástima que no alquilen también sillines de gel para los que no tenemos mucha costumbre de andar en bicicleta estas distancias.



Si queréis información, e incluso hacer la reserva, podéis llamar al teléfono 945 41 05 77. Si no os contestan, intentadlo más tarde, es que están ocupados con otros clientes, porque el chico que atiende es muy amable, pero está solo.



Iniciamos la ruta junto a la que fue la Estación de Antoñana, hoy de propiedad particular.




En nuestro recorrido pasamos al lado de Santa Cruz de Campezo, Zúñiga, viaducto y túnel de Arquijas y llegamos hasta Acedo.









La primera parada en las antiguas piscinas en el rio de Campezo, donde para seguir la vía atravesamos por encima de la carretera Vitoria-Estella por un puente. Y más adelante, dejando Campezo a la derecha y al final del pueblo, las cocheras de lo que fue su estación.



La siguiente estación, esta vez en ruinas y ya en la provincia de Navarra, la de Zúñiga, separada del pueblo. Buena sombra y unas mesas invitan a hacer una parada de avituallamiento.





Y después el tramo quizás más bonito, en el que nos encontramos el viaducto y el túnel de Arquijas, de 1,415 Km.






Echamos las linternas a la mochila, pero no hicieron falta porque está perfectamente iluminado. Eso sí, vaya fresquito que hacía dentro. Una experiencia fantástica.




Y tras un kilómetro más aproximadamente llegamos al pueblo de Acedo. Bajamos a la altura del lavadero, reponemos agua en el abrevadero y comemos los bocatas.





Después, un café en el bar que hay junto a la iglesia. También nos han dicho que se come muy bien en el camping, pero nos enteramos tarde, lo intentaremos la próxima vez.



Y tras del descanso, iniciamos el regreso, esta vez despacito pero sin paradas. La vuelta nos costó 1 hora y 45 minutos.

Un experiencia muy recomendable y que seguro repetiremos.