08 julio 2017

Cuéllar, Peñafiel y Sacramenia

Aprovechando la exposición RECONCILIARE de las Edades del Hombre 2017 nos acercamos hasta Cuéllar, en la provincia de Segovia, a 63 kilómetros de la capital.


Aparcamos y visitamos la primera de las sedes, la Iglesia de San Andrés. Pequeña, no se pueden hacer fotos. A destacar el Cristo del Perdón de Atienza, de Luis Salvador Carmona.

Damos un paseo por el pueblo, no muy grande, pero encontramos varias cosas atractivas.

Capilla y Hospital de la Magdalena


En su día la capilla formaba parte del Hospital dedicado a atender principalmente a los pobres vergonzantes, que al parecer eran aquellos pobres que algún día fueron ricos y se avergonzaban de su nueva situación de pobreza.

Una ventana enrejada en la pared nos indica que los enfermos podían oír misa desde sus camas.

En los restos de las pinturas murales ap`reciamos que en su día allí hubo un Cristobalón.



Pasamos por la Plaza Mayor donde se encuentra el Ayuntamiento y la Iglesia de San Miguel, patrón del pueblo, con un cristo yaciente que parece ser de la escuela de Gregorio Fernández.




Pasamos por otra iglesia, la que fue en su día de San Francisco pero hoy es un precioso restaurante.


Y nos acercamos hasta el Convento de La Concepción donde se puede visitar la iglesia, aunque no tiene nada verdaderamente llamativo.

Cerca está la Plaza de Toros y una escultura en el parque nos recuerda que este pueblo es famoso por los encierros



Ya de vuelta hacia el centro pasamos por las Tenerias, un lugar que se encontraba extramuros por el mal olor y donde sus trabajadores pertenecían a la escala más baja en el rango de artesanos. Un vídeo muy interesante nos explica todo el proceso y verdaderamente el trabajo que conllevaba no estaba suficientemente reconocido.


Fuera un bonito jardín japonés.



Elegimos para dormir el Hostal Santa Marina. Una casa totalmente restaurada y decorada con mucho gusto. El propietario se esmera, casi demasiado en darnos conversación y ofrecernos todo lo necesario para que la estancia sea agradable. Silencio, tranquilidad, buena cama y buena ducha. No pedimos mas.


Comemos un menú del día en el Restaurante Chaplin, en la Calle Avila. Menú sencillo pero muy correcto.

Y por la tarde recorremos las otras dos iglesias mudéjares que son sede las Edades del Hombre.

La Iglesia de San Esteban


La Iglesia de San Martín.


La exposición ha estado bien, no demasiado grande, pero varias obras que ha merecido la pena ver. Por destacar algo, el cristo contemporáneo de Julio López Hernández (1966)

Nos sobra tarde y decidimos ir hasta el Santuario de la Virgen del Henar, a 5 km. Llueve, más bien jarrea, mientras estamos dentro. Llegamos a tiempo de ver el Camarín de la Virgen. En el claustro, moderno, muchas plantas y cactus.







Peñafiel. 

Lo primero que hacemos es subir directamente al castillo y llegamos justo cuando empieza la visita guiada.







Ahora el castillo alberga el Museo del vino.


Bajamos después al pueblo para visitar El Coso, una plaza realmente preciosa.



Y el Convento de San Juan y San Pablo donde se encuentra enterrado el Infante Don Juan Manuel, (1282-1348) nieto de Fernando III El Santo y gran escritor y autor del Libro del Conde Lucanor.









En una de las plazas tomamos un refresco mientras un grupo ameniza la tarde con música en vivo. Un pueblo acojedor.

9 de julio

Es domingo tenemos concertada una visita teatralizada al Castillo de Cuellar


Primero recorremos la muralla por nuestra cuenta.


Después, dentro del castillo tres actores que representan varios personajes y hacen la visita más que animada.

En la puerta una placa nos recuerda a Espronceda, poeta romántico, que no nació aquí sino en Almendralejo en 1808, pero se enroló en la Milicia Nacional y fue destinado a Cuellar, donde escribió  la novela histórica "Sancho Saldaña o el Castellano de Cuellar".

Este castillo propiedad de los Duques de Alburquerque es ahora un Instituto. Un precioso lugar para estudiar, sin duda.




Y para comer nos acercamos hasta Sacramenia (Segovia), un pueblo que no está entre los más bonitos de España, pero seguro que sí entre los que mejor se come.


Nos llevamos el recuerdo de haber degustado un lechazo estupendo en Los González.


Volveremos, sin duda.